Chamba

Cuando a los 18 años se me ocurrió aprender la lengua española
No sabia yo que me cambiaria la sangre
Se me reventaron las venas
Y lati
No imaginé que la lengua portuguesa
que suena
suave como la brisa del mar de enero
Pero fuerte en sus barreras
me alejaria tanto de la tierra de donde vengo
Y en la noches frias del otoño
como las heridas de un pueblo sacrificado
hiervo en la calles
dejando huellas de sangre
cuando me miran hacia abajo
y se me escapan la lava de los volcanes chilenos
el agua de los rios de Amazonia
los glaciares patagónicos
y que salgan de adelante
que a un latino que sobrevivió al genocidio de nuestra gente
de nuestra sangue
de nuestra carne
una mirada mala
no me lastima el alma.

 

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